sábado, 11 de abril de 2015

The rainy days.

Día gris. Sentarte delante de la lluvia con una taza de café caliente en la mano y dejarte fluir liada en esa manta que te aleja del frío. De fondo, esa canción que parece contar tu vida mucho mejor de lo que tu lo harías. Pensamientos, reflexiones. Plantearte las mismas cosas una y otra vez para al final no decidir nada. Vestirte con una sudadera en la que perfectamente cabrían dos tú y un legging. Hacerte ese moño despeinado a sabiendas de que nadie te va a ver. Refugiarte en ese libro que cuenta la historia que jamás vivirás y ver una de esas películas que te hacen llorar y llorar, 'Titanic' quizá. Que te moleste hasta el simplre 'tic-tac' del reloj. Que nada parezca salir bien hoy. Querer cambiar tu vida pero no hacer nada, porque en el fondo piensas que nada será suficiente. 

Hoy es uno de esos días, uno de esos días grises en los que piensas que el mundo no está hecho para ti.

sábado, 31 de enero de 2015

Aún no, aún no me salves.

Hoy es uno de esos días en los que te pones a pensar. Me sobra demasiada gente, me falta otra tanta. El mundo sigue y tú con él, aunque no te quieras dar cuenta. Si me hubieses preguntado hace un par de años, seguro que no me imaginaría estar así. ¿Estoy orgullosa de lo que soy? Hay quien es exactamente lo que dijo que jamás sería. Pero es lo que hay. Hay momentos en los que pienso que realmente nada merece la pena. Te das cuenta de que las personas que más quieres son las que te van a hacer más daño, incluso de manera inconsciente. Nunca he sido la niña que ha destacado en el grupo, aunque a veces haya querido serlo. Por no ser, no soy ni de un grupo en concreto. Me muevo de arriba a abajo, voy a donde me quieren y yo quiero estar. La verdad es que no hay nada que se me de bien. No sé muy bien lo que quiero, y eso es un gran problema. Al mismo tiempo sé muy bien que es lo que no quiero, y eso es un gran avance. A fin de cuentas, yo solo busco que me tiemblen las piernas, como dice esa canción que últimamente tarareo sin parar. Encontrar a alguien que intente entenderme, y que además lo consiga. Aunque suene a reto. Quererme, eso es lo que necesito. Valorarme, eso es lo que no hago. Tener la tranquilidad de que pase lo que pase no voy a estar sola, de que hay quien realmente se preocupa por mi. No sé si estoy haciendo lo correcto, el tiempo lo dirá. El caso es que estoy hundida, esto es un puto desastre. Pido a gritos ayuda en el más profundo de los silencios. Y es que, a fin de cuentas, no quiero que nadie me saque de aquí. En realidad, sé que todo depende de mi, y eso es lo que más me hunde. No sé si esto es tristeza o decepción, o a lo mejor una mezcla de ambas. Lo único que sé, es que se aleja bastante de eso que llaman felicidad.

Y hacer del caos un arte.

Buscar la inspiración. Parar el mundo, hablar de más. Enredar un poco. Sacarme el doctorado en aprenderte. Perderme y encontrarme en el mismo sitio, en ti. Perder los nervios, el control. Reír, reír mucho. Cantar desafinando, inventarte las canciones en inglés. Que el viento te despeine. Llevar un calcetín de cada color. Perder el autobús. Romper las medias. No saber donde está tu ropa interior. No hacer la cama. Dejarte llevar, que miren como fluyes. No pensar. Pasar desapercibida entre un montón de gente. Comprar ropa para luego no ponértela. Mancharte la boca comiéndote una buena hamburguesa y un helado.




Y marcar la diferencia, porque no hay manera de ser más diferente que siendo tú mismo.

jueves, 29 de enero de 2015

La cabeza como la música, bien alta.

No dejes que nunca nadie te haga daño, por mucho que luchen o que lo intenten. Nunca. No les des el placer de verte caer, deja que ellos hagan lo que quieran para demostrarles que por mucho que lo intenten no pueden contigo. Que has aprendido de tu pasado y que las caídas dolorosas ya no existen. Que has asustado al miedo, te has olvidado de la tristeza y has acomplejado al orgullo. Que nada te puede, que nada te afecta. Que no han hecho nada en el mundo capaz de superarte, que te ríes de ellos, y no con ellos.

sábado, 4 de agosto de 2012

Que tengamos que madurar no significa que sea el momento.


Maduraré cuando sea totalmente necesario, cuando no me quede otra. Cuando pueda ir por la calle con ellas y no reírme, no meter la pata hasta el fondo, no fallar. Sé que no estoy preparada, tu tampoco lo estás. Seamos realistas, cuando piensas que eres maduro es cuando menos lo eres.
Hay personas que llegan a ser padres y no son maduros, siguen siendo un desastre. Es que hay gente para todo, gente que no a podido aprender nada y gente que ha aprendido demasiado. Gente que nunca sufrió y gente que sufrió más de lo debido. Y no, no soy madura, o quizá no lo suficiente. El caso es que sigo siendo una niña que se enfada por tonterías, que patalea cuando quiere algo, que comete errores diarios y que los repite una y otra vez. Que aprende a base de palos, a base de castigos. Que le da importancia a cosas que no la tienen y consigue pasar desapercibida entre mucha gente. Soy una persona responsable, pero nunca al cien por cien. Soy toda la improvisación, toda la adrenalina, toda la juventud, toda la inocencia. Soy el error en mayúsculas, la niña buena. Soy la primera el olvidar, la última en perdonar. Soy muchas cosas pero no soy madura, y nunca diré serlo. 

lunes, 9 de julio de 2012

Hay quién vive y quién sobrevive.

Dormir a tu lado; Soñar; despertar con un ''buenos días princesa''; -Te quiero -Yo más; Un politono vergonzoso en el autobús; Huir de la gente; -¿Te comes el mundo? -No, desayuno universos; Dejar las cosas claras; Dos insensatos en los baños de un antiguo bar; El rugir de los motores; Las locuras del alcohol; Ellas; La fiesta; La noche; Mi momento; -¿Qué hora es? -Las ocho de la mañana; Un Je t'aime mal escrito, un I love you mal pronunciado; Un segundo para respirar; Vivir sin reloj, sin calendario ni horarios; Mentir; Reír; Creerte la mejor; Amarlo como nadie lo hará; Mezclarlo todo; Ser libre; Un baile improvisado en mitad de una discoteca; Un beso bajo el mar; Tener ganas de romper todo; tirar la casa por la ventana; Sentirte deseada; Olvidarte de que existes; Vivir al límite, porque no es lo mismo vivir que sobrevivir.